domingo, 11 de noviembre de 2012

Penas de Calcetines por Gabriela Atal


Se ensuciaron, llenos de polvo y arena, cubiertos de polvo y pena, los calcetines. Mientras los pies corrían, recogían como para entrar al cuerpo todos los tristes derramados, como para nunca olvidarlos. Esos colores, dolorosos a la vista, antes de que se quitasen las calcetas, subieron por los tobillos y se aferraron a las rodillas, ligándolas, no dejándolas así partirse como acostumbraban para lograr caminar. Entonces no halló más respuesta que tomarlos, con la uña del dedo pulgar tocando fríamente la piel abrigada en la prenda, y, al otro lado del elástico que encadenaba en tobillo,  la yema del índice esperaba impaciente la pronta orden del cerebro. Cuando llegó, como una serpiente y su antigua piel, el pie y el calcetín se separaron, dijeron adiós, y no pensaron en amor, y no lloraron, solo agitaron de un lado a otro sus manos abiertas; un fácil adiós universal. Pensó resuelto el ardor de la suciedad impregnada en esos trapos de algodón; partiría junto a ellos, pensó. Pero sus rodillas seguían sin caminar, y las sienes intentaban eliminar la desesperación de los ojos, pero solo conseguían contraerse, imitando al cuerpo completo, de un poco más abajo. Subieron los colores y se despegaron de las articulaciones que separan rigurosamente la pierna en dos. Rió una y mil veces, al sentir sus piernas llenas de vida, juntó las manos victoriosamente, para hacer su aspecto de gloria un poco más creíble. Anduvo por las calles de su futuro, descubriendo antes de tiempo lo que posiblemente le esperaba, jugó unánime con todas las almas, cantó popularidad irrevocable, y fue exteriormente feliz. Fue para todos un feliz, fue para él, un feliz de todos, el más feliz según otros criterios, que no le eran propios. Y nunca logró entender que el detergente no lava penas de calcetines, nunca descubrió que el morado se anidó en su estómago, y formó familia multicolor, y que sus lágrimas se acumularon en la garganta. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario