El Desamor da pasos seguros dentro de mi
y transita inefable por mis jardines.
Toca mi puerta
cada noche en que no duermo
(o sea todos los días)
Me dice: que la alegría no existe
que no es mas que un momento de distracción,
un instante que se desvanece.
El desamor florece dentro de mi.
Me declaro estúpido
por regarlo a diario.
Pero admito,
que sin el moriría.
Admito,
que soy el Desamor en vida.
Max Libérum, El Desamor
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