Entonces, empecé a caer. No solo escuché la cuerda romperse, si no que lo sentí. Aunque no podía ver mucho a mi alrededor, supe que todo iba más rápido. Y me asusté.
Me lo habían dicho. Que era peligroso. Que la cuerda era vieja y se podía romper. Pero no pude evitarlo. Se había caído, allí dentro, al pozo, y tenía que ir a rescatarlo. Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue cuando lanzaron la piedra. Ya pasó media hora desde entonces y todavía no escucho el impacto contra el fondo.
La oscuridad que me rodea es casa vez más angustiante. El circulo de luz que me recordaba que existía un cielo ya es solo un recuerdo. Sé, en lo que es la parte racional de mi cerebro, que solo llevo unos diez segundos cayendo, pero si la parte racional de mi cerebro mandase, no habría bajado aquí en primer lugar.
Cierro los ojos. No me imaginé que moriría así. Como casi toda persona, esperaba vivir. Tal vez yo no esperaba el tradicional vivir, el de estudiar, trabajar y casarse, para luego tener hijos y morir en mi casa rodeada de parientes. Yo esperaba hacerlo todo. Tenía el mundo en mis manos. Esas que sostienen la cuerda que se rompió, como yo sostengo mi esperanza ciega.
Siento que se acerca el fin, como sentí la cuerda romperse. Es como si tuviese que pasar. Por alguna razón, abro los ojos, para verlo. Para ver el fondo acercarse, aunque también sé que no puedo ver nada en este oscuridad. Pero no quiero morir con los ojos cerrados.
Ya son mis últimos segundos de vida, y tal vez debería pensar en mi familia, en mis amigos, en mi vida, pero no puedo. Mis pensamientos se orientan hacia eso. Lo que cayó en el pozo. Moriré por él, pensando en él, tal vez yo sea él. No tengo tiempo como para descubrirlo.
De repente,
Siento el golpe.